Aunque el presupuesto no es un producto como tal, siempre debes tomarlo en cuenta. Si acabas de incorporarte al mundo laboral lo más seguro es que en un principio dispongas de dinero y no tengas ninguna deuda, el objetivo del presupuesto es que te mantengas así, sin deudas. ¿Qué debes considerar al elaborarlo? Principalmente: Tus ingresos fijos, es decir, tu salario. Los gastos fijos que tienes, como la compra de alimentos, el transporte, la renta, el pago de luz, agua, teléfono y pago de tarjetas. Para saber si tus finanzas son sanas, los ingresos deberán ser mayores a los gastos, esto te permitirá ahorrar una cantidad para futuros imprevistos. Si los gastos sobrepasan tu capacidad de ahorro, deberás identificar los números rojos, es decir, en donde gastas más y reconsiderar si estos desembolsos son necesarios o no.

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